19 días y 327 noches.
Quizás fue el destino el que hizo que te fueras en abril, o que en 19 días mi corazón te olvidara. Pero me conoces bien, sabes que tengo alma de poeta, de un poeta que debería haber nacido en pleno Romanticismo y no en el siglo XX. Como Sabina yo también tengo ese instante diario en el que cierro los ojos y disfruto echándote de menos. Quizás nunca deje de escribirte, quizás nunca deje de recordarte lo bonito que eres y lo mucho que amaba verte el pelo despeinado. Quizás nunca sepas que desde el primer momento que escuché tu corazón llevo tus latidos como himno de vida. Que me gusta mirarte a lo lejos, sin entorpecerte porque entiendo que no somos, ni seremos – incluso empiezo a dudar de que hayamos sido – me gusta ver que eres feliz, porque me gusta tu sonrisa sincera. Pero no te estoy escribiendo una declaración de amor, hoy vengo a hablarte de mí. A hablarte de como me va y de que yo también soy feliz. Que quizás, y solo quizás, intente olvidarte. No es nada personal, solo que me es difícil sobrevivir a base de recuerdos. Así que tal vez esta sea la última letra que te escribo y si te veo, no dudes que disimularé esa sonrisa de "no dejé de amarte"
domingo, 22 de febrero de 2015
Te quiero.
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