sábado, 27 de abril de 2013

y odio perseguir tu rastro cansado en este laberinto cual hilo de Ariadna.

Tú me conoces, conoces hasta el más oscuro abismo de mi fondo. Lo sé. Me conoces de una manera de la que ni yo misma soy capaz de hacerlo. Conoces cuando miento y conoces mis caras. Sabes como muevo el pelo y como sonrío cuando pienso en ti. Y es que es increíble, me tienes totalmente atada, y estar atada a ti me hace débil. Me odio, me odio por quererte, me odio por ser débil, me odio por depender de ti como dependía el minotauro de Ariadna. Me odio por extrañarte cuando tú me olvidas, me odio por encontrarte en cada canción, en cada cara. Me odio por amar tu agría belleza, me odio cuando el sol hace que tu rostro sea lo más hermoso de este jodido planeta. Y es que no sabes cuanto me odio. Me odio cuando tu aroma se pega a mi piel y trae con él millones de recuerdos. Me odio cada vez que sonrío al pensar en ti, cada vez que las cosquillas invaden mi estómago.
Y es que no sabes cuán grande puede llegar a ser, este odio convierte el amor en un sentimiento aborrecible. Pero este odio también me recuerda las razones de porqué tú me eres imprescindible.

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