Y quizás te encuentre una noche, hasta arriba de mil mierdas o apoyada en la barra de algún bar de mala muerte, ignorando que el alcohol no borra tu ausencia. Quizás reúna el valor suficiente para acercarme a ti y confesarte que nadie ha vuelto a lograr transportarme al Nirvana desde las escaleras que llevan al séptimo cielo. Pero seamos sinceros, sabes que no me acercaré, ni te acercarás, que la noche se quedará en eso, en un par de copas más y quizás algún que otro baboso. Por la mañana vuelta a la rutina de prohibirme recordar el olor de tu champú, evitando dejarte poemas de amor escritos en servilletas de cualquier bar de carretera. Quizás pase por tu calle con la esperanza de verte y decirte que fue por casualidad, ignorando que llevo tu chocolate favorito en el bolsillo, para dártelo y recordarte eso de que el amor es engordar juntos. O, tal vez, te vea de la mano de otra chica. Tal vez la vida se vuelva un poco más gris y cierre mi corazón por destrozos, esperando el día en que pueda colgar un cartel que ponga "bienvenido de nuevo".
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