lunes, 11 de abril de 2016

Catorce de febrero.

Un día me acostaré con un poeta. Lo haré repetidas veces, hasta que se enamore de mí. Después me iré, lo dejaré solo y me convertiré en su musa. Él estará roto, odiándome y, de sus peores mierdas saldrán sus mejores versos. Y yo seré su musa, después volveré y le contaré esto como te lo estoy contando a ti. Le diré que tuve que irme para que no perdiera la inspiración, para que no dejara de escribir porque todos saben que en España pasan muchas cosas, pero no existen los poetas felices.

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