jueves, 11 de septiembre de 2014

Ponme otro café, aun queda noche por delante.

Día 164 conviviendo con tu ausencia. Soy incapaz de recordar tu risa y más ahora que ríes en otras bocas.
Una parte de mí sabe que no me echas de menos. Pero es la otra yo, la guerrera, la que siempre tiene esperanza, la que lucha en batallas perdidas; que tiene la estúpida certeza de que me continúas leyendo. Que sabes que cada verso y cada suspiro que sale de mi boca es otra manera de pronunciar un "te quiero". Aunque ahora ya no te quiero, es cierto, como dice Neruda, pero cuánto te quise. Y es ahora que hablo de este conocido poeta cuando se me viene la tarde que hablamos de literatura y metiste la pata hasta el fondo y te besé. ¿A qué sabían tus labios? No sabían a tabaco, tampoco a cafeína. Puedes creerme que te busque en otras bocas y quise descubrir tu melodia en otras voces, pero nada marca mejor el ritmo que los latidos de tu corazón.

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