viernes, 6 de septiembre de 2013

Te gusta y todo lo das.

Nervios. Felicidad. Frustración.
No era la primera vez que lo veía, pero el remolino de sensaciones en su interior hacían que las arcadas cada vez fueran mayores. Tras meses y meses de espera, por fin se había decidido a hablarle. Se había armado de valor y por fin se iban a encontrar, para no volverse a perder.

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