lunes, 15 de julio de 2013

Y cada vez más "tú", y cada vez más "yo", sin rastro de "nosotros".

Hoy es una de esas noches en las que ella no puede dormir. "Ojala que tengas pesadillas como yo", esa frase resuena en su mente una y otra vez. Desde aquel día cada vez duerme menos horas, cada vez son mayores los miedos que en la noche la acechan.
Hoy no puede dormir pensando en lo poco que él la conoce, "¿y si le pone fin a todo?" pregunta una parte de su mente, "lo echarías de menos y te crearía una enorme infelicidad" contesta inmediatamente la otra parte. Pero ella ahora no es feliz, cada vez van a mayor los momentos malos, cada vez le grita mas y cada vez le atrae menos.
Discuten por tonterías, tal vez por puro capricho. Ella cada vez está más susceptible y él usa la fuerza para todo, ya sea verbal o fisisicamente, intenta imponer su voluntad a base de órdenes, ya sean directas o indirectas. Poco a poco ella siente que se vuelve su esclava y no quiere eso, ella no quería sentirse inferior a nadie, no quería que nadie la hiciera sentir así.
Pensándolo así ella decide acabar con todo, y entonces llegan las amenazas. Ella se siente mal si ve que se cuela una mosca en casa y no puede salir, el hecho de que cometa semejante atrocidad con la que la amenaza hace que ella cada vez se sienta menos, y es que sería condenar su vida, el peso del trauma acabaría con su autoestima y, no solo eso, con su vida.
Pero, ¿qué espera ella? Él no va a pensar en nadie más que no sea si mismo, y eso se ve todos los días, ella ahorra para comprarle una espada que quiere, que va a tocar un día y nunca más y él se compra todos los caprichos que quiere y, en el último momento, intenta solventar la falta de dinero haciendo una "fiesta sorpresa" un día cualquiera del año.
Pero poco a poco a ella le empiezan a dar igual las amenazas, cada vez la opresión que él ejerce hace que desee ser libre y yo sé que un día se armará de valor y se irá a buscar lo que unos llaman felicidad.

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