Julieta solo tenía 13 años cuando conoció a Romeo, él tenía 15 años. Al poco de conocerse empezaron una bonita amistad. Pasaron los meses y la amistad creció hasta el punto de ponerle fecha, en ese momento Julieta desconocía la fecha, ya que para ella, empezaba otra etapa la de Romeo. Se hicieron daño, pero se querían más, o eso pensaba ella. A su lado ella sonreía, lloraba, imaginaba ser mayores de edad y salir juntos de fiesta, que apareciera en una mínima parte de su futura vida, escuchaba canciones que le recordaban a él. Les gustaba ir a todas partes juntos, eran como Peter Pan y Campanilla. Se contaban sus secretos más íntimos, lo compartían todo. Todo parecía ser perfecto que siempre iban a estar el uno para el otro, tuvieron malas épocas pero las buenas compensaban con los ojos cerrados. Pero Julieta era demasiado, demasiado poco, para Romeo. Por eso un día Romeo, decidió ponerle fin a esa etapa, lo hizo poco a poco y dolorosamente. Dejó todo de lado para separarse de ella, dejó a sus amigos, cercanos a Julieta, dejó promesas rotas, dejó planes a medias, dejó un mundo de cosas. Pero lo que más se nota que dejó es a Julieta, tiene días que lo echa de menos, días en los que lo odia y desearía no verlo, días que necesita saber qué tal está, días que no lo quiere ver. Pero lo que sabe día a día es que, en realidad, y por mucho que joda, sabe que lo necesita, pero también sabe, que no debe necesitarlo.
viernes, 11 de noviembre de 2011
He notado la vergüenza al mirarme en el espejo.
Julieta solo tenía 13 años cuando conoció a Romeo, él tenía 15 años. Al poco de conocerse empezaron una bonita amistad. Pasaron los meses y la amistad creció hasta el punto de ponerle fecha, en ese momento Julieta desconocía la fecha, ya que para ella, empezaba otra etapa la de Romeo. Se hicieron daño, pero se querían más, o eso pensaba ella. A su lado ella sonreía, lloraba, imaginaba ser mayores de edad y salir juntos de fiesta, que apareciera en una mínima parte de su futura vida, escuchaba canciones que le recordaban a él. Les gustaba ir a todas partes juntos, eran como Peter Pan y Campanilla. Se contaban sus secretos más íntimos, lo compartían todo. Todo parecía ser perfecto que siempre iban a estar el uno para el otro, tuvieron malas épocas pero las buenas compensaban con los ojos cerrados. Pero Julieta era demasiado, demasiado poco, para Romeo. Por eso un día Romeo, decidió ponerle fin a esa etapa, lo hizo poco a poco y dolorosamente. Dejó todo de lado para separarse de ella, dejó a sus amigos, cercanos a Julieta, dejó promesas rotas, dejó planes a medias, dejó un mundo de cosas. Pero lo que más se nota que dejó es a Julieta, tiene días que lo echa de menos, días en los que lo odia y desearía no verlo, días que necesita saber qué tal está, días que no lo quiere ver. Pero lo que sabe día a día es que, en realidad, y por mucho que joda, sabe que lo necesita, pero también sabe, que no debe necesitarlo.
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